Trastorno de déficit de atención e hiperactividad


¿Qué es el Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?

El Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen biológico caracterizado por una alteración bioquímica en la que están afectados de diferentes neurotransmisores. Entre ellos se han identificado a la dopamina y a la noradrenalina. En este trastorno existe una limitación para que ciertos mensajes pasen de un área cerebral a otra de manera adecuada. Como consecuencia se genera falta de atención, problemas de concentración, y en un porcentaje alto de personas presentan hiperactividad e impulsividad.

Esta enfermedad es compleja y multifacética, afecta las áreas emocionales, cognitivas y del comportamiento. A menudo se manifiesta como un empeoramiento en la capacidad para mantener la concentración y/o control del comportamiento. Padecer TDAH no implica tener un retardo mental o una inteligencia disminuida, dado que esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier nivel de inteligencia.

Aun cuando el TDAH no tiene -a la fecha- tratamiento curativo, sus síntomas son controlables. Este trastorno implica necesariamente un deterioro significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen y de sus familias. Suele asociarse con otras enfermedades de salud mental, tales como trastornos del ánimo, trastornos por angustia (ataques de pánico, ansiedad generalizada), mal control de los impulsos (alcoholismo, abusos de substancias) y desórdenes de la personalidad.

Origen y causas del TDAH

Las primeras investigaciones acerca de esta condición hablaban de una disfunción cerebral mínima, sugiriendo la posibilidad de un origen funcional de la patología. Posteriormente, se hizo mayor énfasis en la hiperactividad. Hoy, la patología es conocida como Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

En el estudio sistemático por distinguir las causas y orígenes de esta condición, se comprobó que no proviene del entorno del hogar, del consumo de aditivos y azúcar, de mirar mucha televisión ni de alergias a las comidas, como se había sugerido erróneamente en algún momento.

Hoy, la pista más firme señala que existe un origen biológico: se encontraron diferencias en el funcionamiento del cerebro de personas con TDAH y un menor crecimiento en particular en el área llamada ‘prefrontal’, que es la que controla los impulsos. Otra línea de investigación trabaja en el posible daño al sistema nervioso central (SNC) ocasionado por un parto dificultoso, uso de tóxicos durante el embarazo (drogas, alcohol, tabaco) y hasta ciertas influencias ambientales. Por otro lado, la influencia genética parece importante.

Diagnóstico

Pese a su alta frecuencia el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad es comúnmente subdiagnósticado o confundido con otras patologías psíquicas, lo cual retarda el tratamiento adecuado, deteriorando el mundo profesional, familiar y social del adulto.

Los signos característicos de TDAH son: inatención, hiperactividad e impulsividad.

Inatención

Dificultad para concentrarse en un solo asunto, en particular si no es de su interés o se trata de aprender algo nuevo; aburrimiento a los pocos minutos. Dificultad para organizarse y completar tareas. Dispersión.

Hiperactividad

Dificultad de quedarse quieto; estar siempre en movimiento o hablando sin parar. Realizar varias cosas a la vez y ninguna en concreto.

Impulsividad

Dificultad para controlar las reacciones inmediatas y para pensar antes de actuar o hablar. Impaciencia, conducta temeraria, incontinencia verbal.

Grupos de edad afectados por TDAH

Hasta los años 1970 se creyó que el TDAH era un trastorno estrictamente de la niñez, y que culmina en al adolescencia. Gradualmente se fue descubriendo que, en tanto componente de hiperactividad puede reducirse o desaparecer, pero los aspectos de atención y de impulsividad pueden persistir en la etapa adulta.

TDAH en niños

TDAH en adultos

Tratamiento

Los especialistas coinciden en señalar que el tratamiento farmacológico es muy efectivo y de acuerdo a los trastornos asociados del paciente, será necesaria una terapia complementaria, basada en distintas herramientas, como psicoterapia, para la elaboración de aspectos psicológicos derivados del trastorno. Además, resulta sumamente importante la orientación de los familiares para que puedan comprender, aceptar y convivir con un familiar con TDAH.

Muchos pacientes nunca son diagnosticados. Las razones para ello son múltiples e incluyen la falta de adecuado conocimiento sobre la existencia de este trastorno por parte de los ámbitos en los que el paciente se desenvuelve, la creencia de que las manifestaciones del trastorno corresponden a características de la personalidad o a influencias ambientales, la no consulta a profesionales entrenados, etcétera.

*Material Compilado por el Departamento Médico de Eli Lilly

Aviso

Esta página requiere del uso de cookies para su correcto funcionamiento, por lo que Eli Lilly es responsable de proteger su información, y el uso que se le da a la misma.

Para mayor información sobre el uso de cookies, el uso de datos personales o de usuarios guardados en nuestras páginas de internet y de los derechos que usted puede hacer valer para proteger su información ponemos a su disposición nuestro aviso de privacidad