Depresión

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad que provoca malestar mental y físico en las personas que la padecen. No es una tristeza pasajera, un signo de debilidad personal o una situación que se pueda mejorar con fuerza de voluntad. Las personas que sufren una enfermedad depresiva no pueden tan solo "animarse" y de inmediato sentirse mejor. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años. En cambio, un tratamiento adecuado puede ayudar a más del 80 por ciento de las personas que sufren depresión. La depresión o la enfermedad de la “timia” (que en griego significa “humor”) afecta a aproximadamente al 10 por ciento de la población mundial y se calcula que para el año 2020 podría ser la segunda causa de discapacidad en el mundo.

Síntomas

La depresión produce un conjunto de síntomas. Cada paciente depresivo presenta ciertos síntomas que pueden ser distintos a los de otra persona que también sufre la enfermedad.

Los síntomas más comunes suelen ser:

  • Tristeza persistente
  • Pérdida de interés o del placer en actividades que antes disfrutaba.

Uno de estos 2 síntomas deben estar presentes cuando menos durante 2 semanas junto con 4 o más de los siguientes:

  • Alteraciones del apetito y/o del peso.
  • Cambios en el sueño: dormir más (hipersomnia) o menos (insomnio) de lo habitual, o tener dificultades para conciliar el sueño.
  • Pérdida de energía, fatiga o decaimiento.
  • Sentimientos de culpa o minusvalía (“no sirvo para nada, soy un desastre…”)
  • Dificultad en la concentración y en la atención
  • Ideas de muerte o de suicidio, intentos de suicidio.
  • Inquietud, irritabilidad.
  • Manifestaciones de dolor: dolores vagos, crónicos, a los que no se les encuentra una causa clínica manifiesta (cefaleas, dolores lumbares, cervicales, abdominales, de las articulaciones).

Es muy importante que la persona recuerde y le comunique a su médico los síntomas que padece así éste puede decidir cuál es el mejor tratamiento para cada paciente.

¿La depresión se cura?

Si bien en algunos casos leves, en quiénes padecen sus primeros episodios depresivos, en personas jóvenes con gran adherencia al tratamiento o con muy buena contención familiar, la depresión puede curarse, los especialistas no hablan de “cura” sino de “remisión”. La remisión es la disminución muy significativa de los síntomas, que hace que el individuo casi no presente síntomas de depresión. Se estima que el 67 por ciento de los pacientes no logran alcanzarla.

El criterio de “respuesta”, por su parte, indica la mejoría clínica que se experimenta en los primeros tiempos de tratamiento, entre los 10 y 14 días de iniciada la medicación. Y si bien esa respuesta a los antidepresivos se da en dos tercios de los pacientes, sólo un tercio logra la remisión de los síntomas.

Factores como la falta de cumplimiento del tratamiento (adherencia), el abordaje de algunos síntomas y no de todos, y la persistencia de los llamados síntomas residuales (síntomas que se conservan a pesar del tratamiento); dificultan alcanzar la remisión. Está demostrado que casi el 94 por ciento de los síntomas residuales son físicos dolorosos. Y las consecuencias de esa no remisión incluyen el aumento de riesgo de recaídas, el decaimiento de la función social, el abuso de alcohol y de sustancias, la persistencia del riesgo de suicidio, entre otras.

Por otra parte, los especialistas advierten que casi el 76 por ciento de los pacientes con síntomas depresivos residuales luego de una remisión parcial, presentan recaídas.

Es muy común que pacientes depresivos abandonen el tratamiento tan pronto como mejoren los síntomas. Sin embargo, los antidepresivos no deben abandonarse tan rápidamente ya que tienen que seguir actuando sobre las sustancias químicas cerebrales para conseguir que el paciente retorne a un estadio normal. En caso de no continuar con la medicación, es muy factible que los síntomas vuelvan a aparecer unas semanas más tarde. Por tal motivo, resulta sumamente necesario permanecer en el tratamiento después de que los síntomas hayan desaparecido.

Tratamiento

En la actualidad existen muchos tipos de psicofármacos para tratar la depresión. El médico elegirá el más conveniente para cada paciente.

El paciente debe considerar que durante las primeras semanas, a pesar de estar siguiendo el tratamiento, los síntomas probablemente no desaparezcan. Peor aún, en un principio el paciente puede experimentar molestias causadas por la medicación debido a los efectos secundarios de los antidepresivos. Si se producen, se harán menos molestos e irán desapareciendo progresivamente.

Es muy importante que durante las primeras semanas el paciente no abandone el tratamiento ni tampoco disminuya la dosis para intentar disminuir los efectos secundarios. Si toma una dosis menor que la que le ha prescrito su médico, el fármaco no estará actuando para mejorar su depresión y necesitará más tiempo para que desaparezcan los síntomas depresivos. Si aumenta la dosis, el paciente no conseguirá mejorarse antes. En definitiva, no debe cambiar la dosis sin consultar previamente a su médico.

Si los efectos secundarios son demasiado molestos, el paciente debe ponerse en contacto con su médico quien sabrá qué hacer.

Si el paciente olvida tomar una dosis del fármaco, no debe tomar el doble de la dosis en la siguiente toma. Ha de seguir con la dosis prescrita y procurar no olvidar otra dosis.

La mejoría que al paciente le producirá el tratamiento antidepresivo será gradual. Todos los antidepresivos tardan un tiempo en mejorar la depresión. El médico podrá controlar la evolución en las sucesivas visitas.Ninguno de los fármacos antidepresivos provoca adicción o causa dependencia. Tampoco le va a cambiar la personalidad al paciente. La medicación simplemente ayuda a tratar el episodio depresivo que la persona padece.

Cuando el médico y el paciente decidan que el fármaco antidepresivo ya no es necesario, el médico le indicará al paciente cómo deberá abandonar la medicación gradualmente para que no provoque ningún tipo de trastorno. No abandone el tratamiento sin consultar antes con su médico.

*Consulte a su médico, es el único que puede determinar qué es lo más conveniente para usted.

*Material Compilado por el Departamento Médico de Eli Lilly

Aviso

Esta página requiere del uso de cookies para su correcto funcionamiento, por lo que Eli Lilly es responsable de proteger su información, y el uso que se le da a la misma.

Para mayor información sobre el uso de cookies, el uso de datos personales o de usuarios guardados en nuestras páginas de internet y de los derechos que usted puede hacer valer para proteger su información ponemos a su disposición nuestro aviso de privacidad